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Carlos tiene 15 años, es un chavo como cualquier otro, obediente con su padres, con buen aprovechamiento escolar y practica deportes regularmente; sin embargo tiene 2 meses que no se ha sentido del todo bien, inicio con agruras, estreñimiento y dolor abdominal. El mes pasado finalmente acudió a revisión médica, donde se detecta una tumoración en el abdomen y lo envían a un hospital.

A su llegada Carlos se encuentra con palidez, dolor abdominal y efectivamente presenta una tumoración en el abdomen, pero eso no es todo, también en el cuello; se le pide que se retire la ropa y observamos un testículo aumentado de tamaño, duro y que no le duele, al preguntarle a Carlos desde cuando tenía el testículo así, refiere que hace más de un año noto que su testículo le estaba creciendo, él pensó que era normal y además por pena nunca le comento a sus padres. Desgraciadamente Carlos tiene un tumor de testículo, que se disemino a otros órganos de su cuerpo, esto se pudo haber limitado si se realiza un diagnóstico y tratamiento temprano.

Esta historia es verídica, tristemente la mayoría de los tumores testiculares se detectan en etapas avanzadas, esto es debido que los adolescentes piensan que el aumento de tamaño de un testículo es normal dentro de su desarrollo, o por pena no les preguntan a sus padres.

El mejor momento para hacerse una revisión de los testículos es durante o después del baño, cuando la piel del escroto esta relajada; 1) procure palpar cada testículo por separado, 2) sostenga el testículo entre el pulgar y los dedos, 3) busque y sienta cualquier abultamiento, o cualquier cambio en el tamaño, forma o consistencia de los testículos.

La edad promedio al momento de realizarse el diagnóstico es los 33 años, aunque alrededor del 6% de los casos ocurren en niños y adolescentes; La mayoría de los canceres en el testículo se pueden detectar en etapas tempranas con una adecuada exploración y exámenes complementarios.

Con frecuencia el primer síntoma consiste en una masa o abultamiento en el testículo o podría estar hinchado o más grande (Es normal que un testículo esté ligeramente más grande que el otro, y que uno cuelgue más abajo que el otro), algunas personas podrían experimentar dolor, pero la mayoría de las veces no presentan síntomas, puede haber irritación o crecimiento de los senos, signos tempranos de pubertad en los niños y en caso de que este muy avanzado puede presentar dolor abdominal, tos,  dificultad para respirar, dolor en tórax.

No todo es cáncer. Hay algunas enfermedades como infecciones en los testículos, que pueden causar inflamación y dolor en el testículo.

A los padres nos corresponde estar vigilando a nuestros hijos, enseñarles a explorar su cuerpo, que se reconozcan y en caso de notar algo que se salga de lo normal debemos tener una buena comunicación para que nos avisen y poder buscar atención médica oportuna.

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